Había una marrana en la cabaña del campesino llamado Pepe el Carpintero; el cual cantaba bajo la ducha. Un día muy feo, Pepe había ido a cazar unos pájaros para comérselos crudos; pero no contaba con una aparición inesperada. Él, quien se había cagado en los pantalones, pudo gesticular unas palabras libidinosas: (bastante fuertes para publicarlas) ¡PUTA!, ¡AH!, ¡UY!, ¡AIA!. Pepe murió de un infarto al caer en la cuenta de que él presenció una terrible aparición: un espectro fosforescente moteado de color azul. Él, vio la muerte antes de lo recién ocurrido; aterrorizado lo observó aquella última vez. Pero no tuvo la misma suerte ahora que antes. El camión que transportaba estiércol se detuvo en el borde del camino al descubrir el cuerpo inerte y su parrilla se salpicó de tripas cuando lo arrastró a 100 millas por minuto al embestirlo caprichosamente sin pensar que las luces no podrían volver a funcionar. Los faros quedaron cubiertos de sangre y residuos tóxicos intestinales con mal olor. El olfato del animal de Pepe sufrió un colapso cuando olió las tripas y murió también. El conductor sádico frenó cuando el cadáver le habló: “Yo me cagué y me vengaré de tí”. Pepe, el cadáver parlante, rompió la parrilla y metió 100 huesos de su marrana en la pierna del conductor hasta que salieron glóbulos blancos de su pantorrilla. Cuando nada parecía tener sentido, el escritor se metió en el tacho de la basura y dejó su trabajo a un amigo suyo; nunca más volvió a escribir un texto así de lindo y se metió un lápiz en el glóbulo llamado Pepe (...), al cual nosotros podemos destruir como una marrana.
Después, cayó la pared y se murió el escritor de quien nos habíamos olvidado por un largo período. El gobernador declaró acerca de todo lo recién ocurrido: “Yo como brócoli”.
Quien creyó que todo vivía alrededor suyo, desde aquí nos ocupamos del cambio de su pantalón de día y de su camisa deportiva nueva; porque no sube qué iba a hacer con su estructura corporal y con su traje.
Fin de la cuestión.
No se crea que vamos a profundizar más en el tema, porque no creemos que sea conveniente una especificación paleontológica.
Fin.
discontinuidades de facto
Hace 8 años.
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